La Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) reportó un total de 58 sismos en el territorio nacional entre el 6 y el 12 de marzo, una cifra que refleja la dinámica naturaleza geológica del país. Esta actividad constante responde a la interacción entre las placas del Caribe y la Sudamericana, un fenómeno que mantiene a Venezuela bajo una vigilancia permanente. Los expertos subrayan que estos movimientos, aunque perceptibles en diversas regiones, forman parte del comportamiento esperado en una nación atravesada por una franja sísmica de aproximadamente 100 kilómetros de ancho.
El panorama actual recuerda episodios de alta intensidad, como el enjambre sísmico ocurrido en septiembre de 2025, cuando se contabilizaron más de 70 temblores en apenas cuatro días. En aquella ocasión, la acumulación de eventos de moderada a fuerte magnitud sacudió ciudades como Maracaibo, Caracas y el eje andino, además del norte de Colombia, sin que un único terremoto masivo actuara como epicentro principal. Estos registros históricos sirven para contextualizar la liberación de energía acumulada en las fallas, un proceso técnico que evita la saturación de tensión en la corteza terrestre.
Pese al volumen de reportes semanales, Funvisis enfatiza que el registro de decenas de sismos no es un precursor determinante de un desastre mayor, sino una manifestación de la normalidad tectónica del país. La institución reitera la importancia de mantener la cultura preventiva y la serenidad, recordando que la clave reside en la preparación y el conocimiento de las rutas de evacuación. La vigilancia técnica continúa activa las 24 horas para garantizar la seguridad informativa de la población ante cualquier variación en el sistema de fallas nacional.

