Expertos en el sector energético coinciden en que la persistente inestabilidad del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) responde a un deterioro acumulado de la infraestructura, falta de mantenimiento preventivo y una excesiva dependencia de la generación hidroeléctrica. Los analistas advierten que la central del Guri, pilar del suministro nacional, presenta una alta vulnerabilidad frente a los ciclos de sequía y el descenso en los niveles de los embalses. Esta situación, sumada a años de baja inversión en plantas termoeléctricas de respaldo, ha reducido drásticamente la capacidad de maniobra para garantizar un servicio estable en todo el territorio.
Ante la recurrencia de los apagones, el gobierno anunció formalmente la puesta en marcha de un Plan Nacional de Ahorro Energético. Las autoridades atribuyen las fallas recientes a una combinación de factores climáticos, destacando que las altas temperaturas han disparado la demanda de consumo, coincidiendo críticamente con la baja disponibilidad hídrica para la generación. El Ejecutivo sostiene que estas medidas de mitigación son necesarias para equilibrar la carga del sistema mientras se ejecutan proyectos de recuperación a mediano plazo.
Como parte de la estrategia de contingencia, el oficialismo ha hecho un llamado urgente a la ciudadanía para moderar el uso de equipos de alto consumo, con especial énfasis en el manejo consciente de los aires acondicionados. La administración de Rodríguez instó a la población a adoptar una cultura de ahorro eléctrico para reducir la presión sobre la red nacional, subrayando que la participación ciudadana es clave para sortear la actual crisis operativa mientras se estabilizan las fuentes de generación y distribución de energía.

