El bolsillo de los estadounidenses enfrenta una presión inédita este miércoles, luego de que el precio medio de la gasolina alcanzara un récord histórico de 4,23 dólares por galón, según la asociación automovilística AAA. Este repunte es la respuesta directa al bloqueo en el estrecho de Ormuz —arteria por la que fluye el 20 % del crudo mundial— derivado de la escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán. El conflicto ha disparado el crudo Texas (WTI) por encima de los 100 dólares, mientras que el Brent ya supera los 115 dólares ante el temor de que el cierre de esta ruta marítima clave se prolongue de manera indefinida.
El panorama energético se ha visto agravado por una sacudida interna en la OPEP+: la salida de Emiratos Árabes Unidos (EAU) del bloque. La nación emiratí justificó su retirada debido a las «perturbaciones» en el golfo Pérsico, un movimiento que coincide con un desplome del 27,5 % en la producción de la organización durante marzo, equivalente a una caída de 8 millones de barriles diarios. Este déficit de suministro, que ha golpeado con especial dureza a Irak y a las monarquías del Golfo, intensifica la volatilidad de un mercado que ya operaba bajo el estrés de los ataques militares iniciados en febrero.
Aunque analistas de Bank of America reportan que, por ahora, el impacto financiero más severo se concentra en los hogares de bajos ingresos, la preocupación por un efecto dominó es latente. El mercado observa con cautela la posibilidad de que el alto costo de los combustibles se traslade a sectores críticos como los alimentos y los servicios públicos, lo que podría desatar una espiral inflacionaria mayor. Con el crudo WTI subiendo un 6 % y el Brent un 9 % en el último mes, la estabilidad económica global queda supeditada a la resolución del bloqueo en una de las rutas comerciales más vigiladas del planeta.
Fuente: AAA / CNBC

