Venezuela desplazó a Arabia Saudita como el segundo mayor proveedor de petróleo de los Estados Unidos durante la tercera semana de abril. Según datos de la Administración de Información Energética (EIA), el país suramericano exportó un promedio de 310.000 barriles diarios (bpd) en la semana que finalizó el 24 de abril, mientras que los envíos saudíes se desplomaron a 174.000 bpd, su nivel más bajo en cinco meses. Este ascenso consolida la tendencia al alza de las ventas venezolanas, que en lo que va de 2026 promedian 254.000 bpd, un incremento del 12 % respecto al año anterior.
El reordenamiento del mercado responde directamente a la parálisis logística en el Estrecho de Ormuz, consecuencia de la escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán. El bloqueo de esta arteria vital ha dificultado el tránsito de buques desde el Golfo Pérsico, obligando a las refinerías estadounidenses a buscar alternativas geográficamente más cercanas y seguras. En este contexto, el crudo venezolano ha recuperado terreno estratégico, posicionándose como el suministro de reemplazo natural para la infraestructura energética del país norteamericano frente a la inestabilidad en el Medio Oriente.
Este avance representa un hito para la industria petrolera nacional, que aprovecha la coyuntura geopolítica para reinsertarse con fuerza en su mercado tradicional. Mientras el flujo desde los países del Golfo se ve interrumpido, la conectividad marítima del Caribe permite a Venezuela garantizar un suministro constante que hoy supera incluso a los gigantes de la OPEP. Expertos del sector señalan que, de prolongarse el conflicto en Ormuz, la participación venezolana en la dieta de las refinerías de Texas y Luisiana podría estabilizarse en niveles no vistos en la última década.
Fuente: Administración de Información Energética de EE. UU.

