Venezuela enfrenta una profunda crisis de conmoción general este jueves 25 de junio tras la violenta secuencia sísmica que sacudió la región centro-norte del país. En un balance oficial ofrecido en horas de la madrugada, la presidenta encargada de la República, Delcy Rodríguez, confirmó que las cifras preliminares —que aún excluyen los datos consolidados del litoral central— registran 32 personas fallecidas y más de 700 heridos atendidos de emergencia en la red de salud pública y privada. Ante la magnitud de la tragedia, el Ejecutivo nacional decretó formalmente al estado La Guaira como zona de desastre debido al panorama devastador que presenta, caracterizado por el desplome masivo de infraestructuras residenciales y decenas de edificios multifamiliares completamente derrumbados.
Para enfrentar la contingencia, el Gobierno central activó de inmediato el Estado Mayor para la atención de la emergencia, fijando como prioridad absoluta e inmediata las operaciones de búsqueda y salvamento. Rodríguez enfatizó que el esfuerzo unificado de los cuerpos de seguridad y de Protección Civil se concentra en el rescate de los ciudadanos que permanecen tapiados bajo los escombros de las viviendas colapsadas. Las autoridades civiles y militares redirigieron equipos logísticos y herramientas de alta tecnología hidráulica hacia las barriadas y urbanizaciones costeras del litoral central, la región que sufrió el impacto más violento y directo del inédito fenómeno geológico.
La gravedad del siniestro activó mecanismos de cooperación internacional, y la mandataria encargada confirmó el próximo arribo de delegaciones extranjeras con amplia experiencia en rescate de estructuras colapsadas. El gobierno venezolano mantuvo contactos directos con mandatarios del continente, destacando la comunicación permanente con la Casa Blanca de Donald Trump, así como llamadas con Luis Abinader de República Dominicana y Nayib Bukele de El Salvador, quienes coordinaron el envío inmediato de brigadas especializadas. Asimismo, México y Catar preparan contingentes técnicos de rescate, mientras que el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, el gobierno de la República Popular China y varias naciones aliadas del Caribe manifestaron su respaldo para el despacho de ayuda humanitaria.
Como parte de las medidas estrictas de resguardo ante las constantes réplicas, el Ejecutivo nacional ratificó la suspensión total de las actividades escolares y laborales no esenciales que interfieran con la operatividad de los servicios de emergencia. Las autoridades habilitaron instalaciones hoteleras y campamentos temporales como refugios oficiales para aquellas familias que perdieron sus hogares o cuyas viviendas presentan daños estructurales graves que amenazan su integridad. De igual forma, se instó a la ciudadanía a utilizar activamente las plataformas digitales del Estado para reportar afectaciones civiles o alertar sobre personas desaparecidas en las áreas afectadas.
Al cierre de su alocución oficial, la jefa de Estado encargada hizo un llamado urgente a la calma, a la templanza y a mantener la unión nacional frente a las horas más difíciles del desastre natural. Rodríguez convocó a todas las iglesias y corrientes de fe del país a unirse en una sola causa espiritual por la protección del pueblo venezolano y la pronta recuperación de las comunidades en emergencia. Paralelamente, los equipos de rescate avanzan contrarreloj en las labores de remoción de escombros, mientras el sistema de salud permanece en alerta máxima para la recepción de sobrevivientes.
Fuente informativa: Alocución oficial y balance de contingencia de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez

