Habitantes del municipio Tinaquillo, en el estado Cojedes, denunciaron que los racionamientos eléctricos diarios están generando severas repercusiones en la salud mental y la estabilidad emocional de la población. Los ciudadanos reportaron vivir en un estado de agonía constante debido a las interrupciones imprevistas del servicio, las cuales alteran drásticamente la calidad de vida. Los vecinos enfatizan que el impacto psicológico se agrava al tener que resistir las altas temperaturas de la región sin un acondicionador de aire, lo que desencadena cuadros de ansiedad generalizada y estrés crónico, siendo los niños y los adultos mayores los grupos más vulnerables ante la crisis.
Ante la falta de información oficial por parte de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec), las comunidades exigen con urgencia la publicación de un cronograma de racionamiento. Los afectados explicaron que la incertidumbre de no saber en qué momento se suspenderá el flujo eléctrico intensifica la carga mental y emocional de las familias. Asimismo, denunciaron que las fluctuaciones imprevistas mantienen a los hogares en una zozobra financiera constante, pues el mal funcionamiento y la interrupción abrupta del servicio perjudica directamente la vida útil de los electrodomésticos, afectando el patrimonio familiar sin que exista un sistema de compensación.
La situación comunitaria en Cojedes refleja una problemática multifactorial donde las fallas de los servicios públicos trascienden lo técnico y tocan la fibra del bienestar humano. Los tinaquilleros reiteraron el llamado a las autoridades regionales y locales para que gestionen soluciones inmediatas que mitiguen el impacto del colapso energético en la rutina diaria. Para los habitantes, contar con un plan de administración de carga predecible no solo protegería sus bienes materiales, sino que aliviaría la sostenida tensión psicológica que actualmente padece la localidad.

