Los efectos a escala mundial del fenómeno natural de El Niño son difíciles de prever debido a que su impacto real en muchas regiones depende directamente de las variaciones climáticas locales, según explicó a Sputnik el profesor del Departamento de Ciencias Informáticas e Ingeniería de la Universidad de Aizu, Saji Hameed. Las investigaciones sugieren que las fluctuaciones atmosféricas propias de cada territorio pueden resultar más intensas que la influencia directa del fenómeno. Por esta razón, con excepción de las zonas adyacentes al epicentro, las consecuencias de este evento meteorológico varían en cada continente.
El alcance e intensidad de El Niño en las regiones alejadas está supeditado a la capacidad de la señal climática para propagarse más allá de la zona ecuatorial del océano Pacífico. Al respecto, el director del Instituto de Física Atmosférica Óbujov de la Academia de Ciencias de Rusia, Vladímir Semiónov, precisó en medios rusos que este fenómeno se manifiesta principalmente en las latitudes tropicales y subtropicales. El climatólogo enfatizó que los efectos térmicos y pluviométricos sufren una atenuación progresiva e inevitable conforme se incrementa la distancia geográfica respecto a la línea del ecuador.
Este fenómeno natural se genera específicamente cuando la temperatura superficial del agua en la zona ecuatorial del océano Pacífico aumenta de forma drástica hasta alcanzar valores anómalos. Dicho cambio brusco en el régimen térmico marino desencadena una serie de alteraciones en los patrones de circulación atmosférica de todo el planeta, rompiendo los ciclos tradicionales de precipitaciones. Como consecuencia directa de este desequilibrio térmico global, diversas naciones experimentan episodios climáticos extremos que oscilan entre sequías severas e inundaciones devastadoras.
Fuente informativa: declaraciones científicas otorgadas por los climatólogos Saji Hameed (Universidad de Aizu)

