América Latina y el Caribe enfrenta una transición demográfica sin precedentes que pondrá a prueba la capacidad de sus ya tensionados sistemas sanitarios. De acuerdo con el informe sectorial ‘Panorama de la Salud: América Latina y el Caribe 2026’, la proporción de adultos mayores de 65 años casi se duplicará para el año 2050, alcanzando el 18,1% de la población total. Esta transformación se ve agravada por una tasa de mortalidad evitable significativamente elevada, registrando 297 muertes por cada 100.000 habitantes en la región frente a las 162 reportadas en promedio por las economías industrializadas.
El documento advierte sobre una crisis inminente en la infraestructura de soporte, impulsada por el incremento proyectado de personas de 80 años o más, que pasará del 1,8% al 4,9%. Actualmente, el cuidado a largo plazo en la región descansa de forma desproporcionada sobre 25 millones de cuidadores no remunerados —de los cuales el 60% son mujeres—, en contraste con apenas 3 millones de profesionales remunerados. Para mitigar este desequilibrio, que se agudiza por la reducción de las redes familiares, el bloque regional requeriría expandir su fuerza de asistencia informal a 60,5 millones de personas hacia 2050.
En materia de longevidad, la región alcanzó una esperanza de vida al nacer de 74,6 años, lo que representa un progreso de 2,4 años desde 2010, aunque el indicador permanece distante de la media de 81,3 años de los países desarrollados. Las enfermedades no transmisibles, principalmente el cáncer y los padecimientos cardiovasculares, concentraron el 75,9% de las defunciones totales. Los expertos concluyen que el ritmo de descenso de la mortalidad por estas causas crónicas es alarmantemente más lento en el entorno latinoamericano, lo que exige reformas estructurales urgentes en el financiamiento y la prevención sanitaria.
Fuente informativa: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM)

