Los fiscales de Nueva York presentarán nuevos cargos penales contra Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, vinculados a la presunta tortura de ciudadanos estadounidenses que estuvieron bajo la custodia de su Gobierno. Ambos exdirigentes, quienes permanecen detenidos sin derecho a fianza en territorio estadounidense tras su captura el pasado 3 de enero durante una incursión militar en Caracas, se han declarado inocentes de los cargos previos de narcoterrorismo. Esta nueva imputación amplía el expediente judicial basándose en testimonios que denuncian el uso de prisioneros extranjeros como peones políticos.
La investigación se sustenta en los relatos de más de una docena de estadounidenses detenidos en Venezuela en los últimos años, incluyendo a los exrehenes Matthew Heath y Osman Khan, así como a los exejecutivos petroleros conocidos como los «CITGO 6». Las víctimas afirmaron haber sido sometidas a condiciones brutales que incluyeron simulacros de ahogamiento (waterboarding), descargas eléctricas, aislamiento y amenazas de agresión sexual. El impacto psicológico de estos tratos crueles llevó incluso a que Heath, veterano de la Marina de EE. UU., intentara atentar contra su vida mientras se encontraba privado de libertad.
Los abusos denunciados se ejecutaron sistemáticamente en la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), un organismo señalado formalmente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) debido a sus prácticas de represión institucional. De acuerdo con informes de la ONU, este cuerpo de seguridad recurría a golpizas, asfixia, violencia sexual y privación de servicios básicos con el fin de intimidar a los detenidos y extraer confesiones forzadas. Los nuevos cargos penales buscan establecer la responsabilidad directa de la pareja Maduro-Flores en la cadena de mando que autorizó estas graves violaciones a los derechos humanos.
Fuente: Fuentes de la Fiscalía de Nueva York

