En una decisión histórica que coloca al país a la vanguardia de la regulación digital, la Asamblea Nacional francesa aprobó un proyecto de ley que prohíbe el acceso a redes sociales a menores de 15 años. La medida, respaldada ampliamente por el gobierno del presidente Emmanuel Macron, busca combatir los crecientes problemas de salud mental, el ciberacoso y la exposición a algoritmos adictivos entre los adolescentes. Con una votación de 130 a favor y 21 en contra en la cámara baja, la normativa ahora se dirige al Senado, con el objetivo de que entre en vigor en septiembre de 2026, coincidiendo con el inicio del próximo ciclo escolar.
El texto legislativo establece que las plataformas en línea tendrán prohibido prestar servicios a menores de esta franja de edad, permitiendo excepciones únicamente para herramientas educativas y servicios de mensajería privada como WhatsApp. Además, la ley refuerza las restricciones de teléfonos móviles en los institutos, una «pausa digital» que ya se ha implementado de forma experimental en diversos centros del país. «El cerebro de nuestros niños no está en venta ni para ser manipulado por algoritmos», afirmó Macron, subrayando que la ley es un paso esencial para proteger el bienestar de las nuevas generaciones frente a los riesgos del entorno digital.
Pese al consenso político, la aplicación real de la norma enfrenta desafíos técnicos y legales significativos. El gobierno francés deberá validar sistemas de verificación de edad que sean efectivos sin vulnerar la privacidad de los usuarios, una tarea que requiere la aprobación de la Unión Europea para garantizar su compatibilidad con el derecho comunitario. Francia se convierte así en el segundo país, tras Australia, en legislar de manera tan restrictiva el uso de plataformas como TikTok, Instagram y Snapchat, enviando un mensaje claro a las Big Tech sobre la responsabilidad en la protección de los menores.

