En una entrevista telefónica este domingo 1 de marzo con la cadena NBC News, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, admitió que la operación militar masiva iniciada el 28 de febrero junto a Israel ha dejado las primeras bajas en las filas estadounidenses. «Esperamos bajas con algo como esto; tenemos tres», declaró el mandatario, refiriéndose a las pérdidas humanas en sus fuerzas, aunque matizó que el resultado final representará un «gran acuerdo para el mundo» al desarticular la estructura de mando de Teherán.
Trump aseguró que la operación militar avanza «adelantada» a lo previsto, destacando como un hito estratégico la eliminación de 48 líderes iraníes de alto rango. El inquilino de la Casa Blanca calificó la maniobra como una «decapitación» del sistema de poder persa, con el objetivo de eliminar lo que describió como un «grupo de asesinos y matones». Según el mandatario, existen múltiples escenarios para la continuidad del conflicto, afirmando que su administración está preparada tanto para una «versión corta» como para una «versión larga» de la intervención.
En un giro diplomático inesperado, el presidente reveló que, pese a la hostilidad en el terreno, funcionarios iraníes ya «están hablando» con sus pares estadounidenses. Aunque Trump no precisó la identidad de los interlocutores ni los temas centrales de estas conversaciones, el contacto sugeriría la apertura de canales de negociación en medio de la crisis. Este escenario de «presión máxima» militar combinada con diálogos tras bastidores marca el momento más crítico de la geopolítica global en la presente década.
Fuente informativa: NBC News

