Cuba enfrenta este lunes 2 de marzo su jornada más crítica desde que se tiene registro, con pronósticos de apagones que afectarán simultáneamente a cerca del 64% del territorio nacional durante el horario de mayor demanda. Según datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE), esta cifra supera el máximo histórico reportado apenas el pasado 30 de enero (63%), consolidando una tendencia de inestabilidad que mantiene a más de la mitad del país en penumbras. La parálisis energética ha forzado la suspensión de actividades económicas no esenciales en diversas provincias para priorizar el consumo residencial mínimo.
La crisis, que se ha profundizado drásticamente desde mediados de 2024, se atribuye a una combinación de factores estructurales y geopolíticos. El Ministerio de Energía y Minas vincula el agravamiento de la situación al asedio petrolero intensificado por el Gobierno de EE. UU. desde enero, lo que ha limitado severamente la llegada de combustibles para las centrales termoeléctricas. Esta escasez, sumada a la falta de mantenimiento por carencia de divisas, ha dejado fuera de servicio a unidades clave del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), disparando el malestar social en las principales urbes del país.
Ante el colapso operativo, la UNE informó que el déficit de capacidad de generación superará los 1.600 MW en el pico nocturno, una brecha insalvable con la infraestructura actual. Mientras el Gobierno cubano busca alternativas de suministro mediante acuerdos con aliados estratégicos, la población enfrenta jornadas de racionamiento que en algunas localidades superan las 18 horas continuas. Analistas advierten que, de no estabilizarse el flujo de crudo en el corto plazo, el sistema corre el riesgo de entrar en un ciclo de desconexiones totales que comprometerían servicios vitales de salud y suministro de agua.
Fuente informativa: Unión Eléctrica de Cuba (UNE), Agencia EFE

