El papa Francisco ha criticado el uso de la fe «para aprovecharse de la gente» y animado a los fieles a «escandalizarse» ante las miserias del mundo, en la misa que presidió este domingo en la ciudad italiana de Trieste.

El pontífice en su homilía defendió su idea de una fe «inquieta» que «acaricia la vida de las personas», «pone el dedo en las llagas de la sociedad», «disipa los cálculos del egoísmo humano, denuncia el mal, señala con el dedo la injusticia y perturba las tramas de quienes, a la sombra del poder, juegan con la piel de los débiles».
Dijo que cuando usan la fe para aprovecharse de la gente. Eso no es fe, exclamó en la misa, que congregó a 8.500 fieles en la plaza Unidad de Italia de esta ciudad italiana en la frontera eslovena, adonde voló hoy para una visita de apenas seis horas.

Al contrario, el papa llamó a los fieles no ignorar la realidad, especialmente lo que el denominó «los rincones oscuros de la vida y de nuestras ciudades» porque, sostuvo, Dios está «en los rostros ahuecados por el sufrimiento y donde parece triunfar la degradación».
El pontífice argentino ha llevado a cabo un viaje de apenas seis horas a esta ciudad italiana para clausurar la 50ª Semana Social de los Católicos de Italia y hablar del estado de la democracia. Después, antes de oficiar misa en el centro de Trieste, encotró brevemente a la señora María, de 111 años, según confirmó la Santa Sede.
EFE

