El Gobierno de Chile anunció recientemente una serie de medidas para fortalecer su frontera norte, en previsión de una posible nueva ola de migrantes procedentes de Venezuela.

Estas medidas incluyen controles biométricos y mayor vigilancia aérea, así como la adquisición de nuevos vehículos y la instalación de un control biométrico de voz, rostro y huella digital para identificar a las personas que ingresen de forma irregular.
El subsecretario del Interior, Manuel Monsalve, informó sobre estas acciones, destacando la importancia de fortalecer la capacidad del Estado en la frontera, tanto en infraestructura como en equipamiento y tecnología
Carolina Tohá, ministra del Interior, señaló que si bien la eventual ola migratoria no sería inmediata, se espera que ocurra en las próximas semanas y meses. Además, el Gobierno chileno ha estado en contacto con otros países de la región para coordinar acciones conjuntas, reconociendo que las decisiones de un país en materia migratoria afectan a los demás países de la región.
El presidente chileno, Gabriel Boric, expresó su preocupación por la expulsión del personal diplomático por parte del líder chavista, Nicolás Maduro, y calificó esta acción como una muestra de intolerancia impropia de las democracias. Boric también destacó que esta medida deja en el «abandono» a los más de 700.000 venezolanos que actualmente residen en Chile.
Fuente: El País – Antonia Laborde

