Omar Bautista, presidente de la Cámara de Fabricantes Venezolanos de Productos Automotores (Favenpa), advirtió que el sector aún mantiene un tejido industrial importante, pero reducido. A principios del siglo actual existían alrededor de 100 empresas en el sector de autopartes. Hoy día solo hay 35, algunas con capacidad productiva utilizada baja, otras con mayor actividad, pero en general es un sector mucho más pequeño.
Las cifras son alarmantes. En los últimos diez años, la producción nacional de vehículos cayó un 88,6%. En 2024, la poca producción que se registró se hizo bajo la modalidad CKD (siglas en inglés de Completely Knocked Down). Se trata de unidades semi armadas y que se culminan en Venezuela sin incorporar partes nacionales.

Uno de los factores que más ha golpeado a la industria es la competencia desleal con repuestos importados. «El 77% de las autopartes importadas en 2024 llegaron de China, muchas sin pagar aranceles ni impuestos, lo que las hace más baratas que los productos nacionales», explicó Bautista.
Este fenómeno no solo afecta a los fabricantes, sino también a los comerciantes y mecánicos. Ellos deben lidiar con clientes que priorizan el precio sobre la calidad.
Además de la competencia desleal, la industria enfrenta otros problemas graves. La alta carga tributaria es una de ellos, con nueve impuestos nacionales, nueve municipales y 11 parafiscales. “Es imposible competir con productos importados que entran sin pagar nada».
A esto se suma la falta de financiamiento. Sin crédito, las empresas no pueden comprar más materia prima ni contratar más personal. Es un círculo vicioso que les impide crecer.
Otro obstáculo es la crisis de los servicios públicos. Las constantes interrupciones eléctricas en estados como Carabobo, Aragua y Miranda afectan directamente la productividad de las fábricas, que deben recurrir a plantas eléctricas y al combustible para que operen, lo que encarece aún más sus productos.
Desde Favenpa han propuesto varias medidas para fortalecer la producción nacional. Una de las más urgentes es regular las importaciones. «Pedimos que toda importación de autopartes esté sometida a potestad aduanera y que se prohíba el ‘puerta a puerta’ comercial, que es una vía para la evasión fiscal».
También exigen la reducción de la carga tributaria, la implementación de aranceles más altos para autopartes importadas desde China y la inclusión obligatoria de piezas nacionales en el ensamblaje de vehículos y motocicletas.
Mientras tanto, consumidores, mecánicos y comerciantes siguen enfrentando las consecuencias de una industria golpeada. La falta de poder adquisitivo ha llevado a muchos propietarios de vehículos a retrasar el mantenimiento de sus carros
El futuro del sector de autopartes en Venezuela sigue siendo incierto. Lo único claro es que, sin cambios en las políticas económicas y comerciales, el país seguirá perdiendo una industria que en su mejor momento generó empleo, producción y crecimiento para la economía nacional.

