Con profunda tristeza, la comunidad católica venezolana despide al presbítero Pedro Oswaldo García Suárez, un pilar de la fe que partió a los 98 años de edad y 71 de vida sacerdotal.

Nacido en Rubio, el «Padre Capocho», como era afectuosamente conocido, dedicó su extensa vida a la evangelización, dejando una huella imborrable en el estado Cojedes.

Su deceso representa una pérdida significativa para los feligreses que recibieron su orientación en el camino espiritual.
Fue ordenado sacerdote a los 26 años. Su ministerio lo llevó por diversos estados de Venezuela, incluyendo Apure, Guárico y finalmente Cojedes. En cada hogar de San Carlos, su memoria perdura con especial fuerza, siendo recordado como uno de sus sacerdotes más queridos.

Su carisma y vocación de servicio lo mantuvieron cercano a la gente, siempre dispuesto a ayudar a «todas las criaturas de Dios».
El Padre Oswaldo fue un incansable promotor de las causas de la Iglesia local. La comunidad eclesiástica y los fieles de las distintas localidades donde sirvió lamentan su partida y elevan oraciones por su eterno descanso.
El legado del Padre Capocho, marcado por la dedicación, la humildad y el servicio desinteresado, permanecerá vivo en el corazón de quienes tuvieron el privilegio de conocerle y compartir su fe.

