Fuentes oficiales en Bruselas confirmaron este jueves que la Unión Europea (UE), ha iniciado un proceso de revisión para el posible levantamiento de las sanciones individuales que pesan sobre la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. Esta deliberación técnica, impulsada por varios Estados miembros, responde a la necesidad de reconocer su rol interlocutor en el nuevo esquema de poder tras los eventos del 3 de enero. La medida facilitaría su movilidad diplomática y permitiría una comunicación directa con las cancillerías europeas, buscando establecer un puente institucional en medio de la transición que atraviesa el país suramericano.
El Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) señaló que esta consideración forma parte de una estrategia de «flexibilidad calibrada», condicionada a avances concretos en la agenda de normalización y respeto a los derechos civiles. Analistas internacionales sugieren que la UE busca diferenciarse de la política de máxima presión de Washington, apostando por una vía que incentive la cooperación técnica y la asistencia humanitaria a través de las instituciones vigentes en Caracas.
De concretarse el retiro de las restricciones, se abriría una ventana para que la presidenta encargada participe en foros multilaterales, consolidando su reconocimiento como la autoridad de gestión ante los organismos del Viejo Continente en este ciclo 2026. El bloque europeo enfatizó que cualquier decisión definitiva dependerá del consenso de los 27 países miembros y de la evolución de la estabilidad interna en Venezuela durante las próximas semanas.
Aunque el debate aún se encuentra en una etapa preliminar, la noticia ha sido recibida con expectativa en los círculos diplomáticos, interpretándose como un paso hacia la desescalada de la confrontación internacional. Con este movimiento, la Unión Europea intenta posicionarse como un mediador clave que equilibre la balanza política, priorizando la estabilidad regional y la seguridad jurídica para las inversiones europeas en territorio nacional.

