La 68.ª edición de los Premios Grammy, celebrada el 1 de febrero de 2026 en el Crypto.com Arena de Los Ángeles, se transformó en un escenario de resistencia política frente a la administración de Donald Trump. La gala estuvo marcada por un fuerte activismo desde la alfombra roja, donde artistas como Billie Eilish, Lady Gaga y Justin Bieber lucieron un prendedor con el lema «ICE Out» («Fuera ICE»), en clara protesta contra las políticas migratorias vigentes. El presentador Trevor Noah, en su sexta y última aparición como anfitrión, mantuvo un tono crítico y mordaz durante toda la noche, lanzando dardos directos contra el mandatario estadounidense.
El momento de mayor impacto político ocurrió durante los discursos de aceptación de las categorías principales. Bad Bunny, quien hizo historia al ganar el premio a Álbum del Año por DeBÍ TiRAR MáS FOToS —el primer álbum mayoritariamente en español en obtener este galardón—, inició su intervención con una demanda contundente: «Antes de dar gracias a Dios, voy a decir: ¡Fuera ICE!». El artista puertorriqueño enfatizó que los inmigrantes son «seres humanos y estadounidenses», rechazando la retórica que los deshumaniza.
Por su parte, Billie Eilish, tras recibir el premio a Canción del Año por «WILDFLOWER», reforzó el mensaje de protesta al declarar sobre el escenario que «nadie es ilegal en tierras robadas». La ceremonia también vio a Kendrick Lamar consolidarse como el mayor ganador de la noche con cinco estatuillas, incluyendo Grabación del Año por «luther». La velada concluyó como una de las ediciones más politizadas en la historia reciente de la Recording Academy, uniendo a las mayores estrellas del pop y el género urbano en un frente común de denuncia social.
Fuente Informativa: NPR, Los Angeles Times y Billboard

