Más de doscientas organizaciones sindicales, gremiales y de jubilados marcharon este jueves en Caracas para exigir un incremento urgente de los salarios y pensiones. La movilización principal, que partió desde la Plaza Morelos con destino al Palacio Federal Legislativo, busca consignar un pliego de peticiones ante los diputados, tras no recibir respuesta del Ministerio del Trabajo en intentos previos. La demanda central es el ajuste del sueldo mínimo, el cual permanece estancado en 130 bolívares desde marzo de 2022, una cifra que la hiperdevaluación ha reducido a menos de un dólar mensual según la tasa oficial.

El escenario caraqueño presentó una dinámica particular al converger dos fuerzas políticas en una misma exigencia económica. Mientras los sectores independientes y sindicales reclamaban el respeto a las prestaciones sociales y el aumento de becas estudiantiles, simpatizantes del oficialismo y movimientos vinculados al PSUV también se concentraron en la Avenida México. Esta movilización oficialista, alineada con la gestión de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, se sumó al llamado de reajuste salarial para los sectores público y privado, coincidiendo con las proyecciones de diversos economistas sobre la necesidad de recuperar el poder adquisitivo nacional.
Ambas movilizaciones culminaron en las inmediaciones de la Asamblea Nacional, donde los distintos sectores entregaron sus respectivos documentos a las comisiones parlamentarias. El petitorio enfatiza la urgencia de establecer una base remunerativa que detenga la precarización laboral y garantice los derechos adquiridos de los trabajadores activos y pensionados. Con este despliegue, el debate sobre la política salarial se traslada al centro del legislativo, bajo la presión de una base social que demanda soluciones concretas ante la brecha entre los ingresos actuales y el costo de la canasta básica.

