Una familia venezolana de cinco miembros necesitó 692,32 dólares para cubrir sus gastos básicos de alimentación durante el mes de marzo, de acuerdo con el más reciente informe del Centro de Documentación y Análisis de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM). Esta cifra representa un incremento del 7,24% en comparación con los 645,6 dólares registrados en febrero, evidenciando una presión inflacionaria persistente sobre los productos de primera necesidad, a pesar de las recientes variaciones en el índice de precios reportadas por el ente emisor.
El reporte técnico resalta una brecha crítica en el poder adquisitivo del país, tomando como referencia el salario mínimo mensual de 130 bolívares, el cual permanece congelado desde 2022 y equivale actualmente a unos 27 centavos de dólar. Bajo esta premisa, el sueldo básico apenas logra cubrir el 0,04% del costo de la canasta, lo que obligaría a un núcleo familiar a reunir más de 2.400 salarios mínimos o disponer de al menos 4,6 bonificaciones de «Guerra Económica» para garantizar su seguridad alimentaria básica.
Este escenario económico ha intensificado las protestas de organizaciones sindicales y trabajadores, quienes denuncian que la política de bonificaciones sin incidencia laboral es insuficiente frente al costo de la vida. Mientras el Banco Central de Venezuela situó la inflación de marzo en un 13,1%, la realidad en los anaqueles mantiene en alerta a los sectores laborales, que continúan exigiendo un ajuste salarial real que permita cerrar la distancia entre los ingresos formales y los precios de los alimentos en el mercado nacional.
Fuente: Centro de Documentación y Análisis de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM)

