La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) advirtió este jueves que cualquier proceso de transición democrática en Venezuela debe contar con el acompañamiento estricto de organismos internacionales que monitoreen la situación en el terreno. En su informe anual, el organismo subrayó que la supervisión externa es una garantía indispensable para la protección de las libertades fundamentales y el restablecimiento del hilo constitucional en la nación suramericana.
A pesar de la importancia de esta veeduría, la CIDH denunció que el Estado venezolano continúa bloqueando el acceso a sus delegaciones. La Comisión reiteró su firme intención de realizar una visita técnica a territorio venezolano para verificar de primera mano las denuncias de vulneraciones; sin embargo, hasta la fecha, las autoridades no han permitido el ingreso de los equipos, limitando la capacidad de articulación con la sociedad civil y la documentación directa de casos.
En su informe correspondiente al año 2025, la organización ratificó la inclusión de Venezuela en el «Capítulo IV.B», junto a Cuba y Nicaragua. Este apartado agrupa a las naciones que requieren un «enfoque especial» debido a la persistencia de crisis estructurales en materia de derechos humanos y la falta de independencia institucional. Con esta calificación, la CIDH reafirma su preocupación por el deterioro democrático en la región y la necesidad de mecanismos de presión que aseguren el cumplimiento de estándares internacionales.
Fuente: Informe Anual 2025 de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)

