La urgencia de un cambio en la cultura vial de Tinaquillo, ha pasado de ser una recomendación a una necesidad de supervivencia. Ante el alarmante aumento de siniestros viales donde los motorizados son los principales protagonistas, la ciudad levanta la voz para exigir el cumplimiento estricto de las leyes nacionales y las ordenanzas locales. Esta iniciativa no solo busca sancionar, sino elevar el nivel de conciencia ciudadana para detener la ola de accidentes que afecta la paz de las familias tinaquilleras.
El cuerpo legislativo local frente a esta anomia ha expresado su preocupación y produjo una ordenanza para el control de la circulación de las motocicletas. «No podíamos seguir permitiendo que la anarquía gobierne nuestras calles», declaró el concejal Leonardo Gámez, presidente del Concejo Municipal de Tinaquillo. «Trabajamos conjuntamente con la sociedad civil y organizaciones de motorizados del municipio para producir en el último trimestre de 2025 una ordenanza capaz de controlar la tráfico de motocicletas, asimismo el respeto por las leyes y normas de tránsito que contempla la movilidad urbana”.
Gámez reconoció el crecimiento de estos sucesos en el primer trimestre del año 2026. Además, el concejal destacó que el uso de casco de seguridad no es un simple accesorio opcional. Señaló que la Ordenanza aprobada por este cuerpo legislativo a finales del año pasado, prohíbe transitar a exceso de velocidad, circular en contrasentido, realizar moto piruetas, llevar más de un parrillero, en especial menores de edad, embarazadas y personas de la tercera edad, entre otros aspectos. El ordenamiento de la ciudad es una prioridad, pero la prudencia es una obligación individual, afirmó Gámez.

Desde el gremio de motorizados, también se reconoce la necesidad de una transformación interna. Robinson Yanes, representante de una de las principales cooperativas de mototaxistas en el municipio Tinaquillo, hizo un llamado a la conciencia para frenar el incremento de accidentes de tránsito en el municipio. Yanes destacó que existen más de 1.080 mototaxistas debidamente censados en diversas cooperativas, quienes pretenden operar con responsabilidad y bajo estrictas normas de seguridad y documentación reglamentaria.

«Sabemos que hay muchos compañeros motorizados que por el apuro o la falta de formación arriesgan la vida y la de los demás”, mientras destacaba que la mayoría de ellos quieren ser parte de la solución, no del problema. Están dispuestos a recibir talleres de educación vial y a colaborar para ganar el respeto como trabajadores, siempre y cuando todos cumplan con la norma por igual.
Por su parte, los ciudadanos de a pie manifiestan su vulnerabilidad diaria ante el incumplimiento de las reglas básicas. «Caminar por el centro o intentar cruzar una calle se ha vuelto una aventura de alto riesgo», afirmó Aixa Pinto, vecina del sector El Cogollo. Señaló que debe existir un equilibrio, partiendo que la alcaldía mejore la señalización, tape los huecos, que la policía municipal realice un trabajo de educación vial y sancionar al que no cumpla con la ley, pero que los motorizados dejen de circular como “locos” por las aceras o en contravía. Queremos una ciudad donde caminar y conducir no sea una amenaza diaria contra nuestra integridad.

Según Ángel León, director del Hospital Joaquina de Rotondaro, informó que desde el mes de febrero de 2026, las cifras de ingreso al principal centro de salud en Tinaquillo han aumentado de forma drástica, obligando al área de emergencia a mantenerse en una alerta permanente. Esta situación se agudiza de manera crítica durante los fines de semana, impulsada por una peligrosa combinación de fiestas, ingesta de bebidas alcohólicas y conducción en condiciones totalmente inapropiadas.

El impacto financiero y logístico para el hospital es severo, ya que la atención de estos lesionados consume aproximadamente el 70% del stock de insumos en la sala de emergencia y quirófanos, indicó el galeno.
El especialista reveló que el perfil de las víctimas muestra una tendencia alarmante: la mayoría son personas muy jóvenes, con predominio de hombres, aunque se registra un preocupante incremento de niños en edad escolar debido a que muchos motorizados viajan con más de tres pasajeros.
Comentó el médico que los ingresos recurrentes por estos accidentes incluyen traumatismos generalizados, heridas expuestas y fracturas de fémur, tibia o radio. Estas condiciones exigen procedimientos de alta complejidad inmediata, tales como toracotomías mínimas para drenar pulmones o exploraciones quirúrgicas abdominales de emergencia para salvar vidas.
Del incremento sostenido de accidentes de tránsito en las principales arterias viales de la ciudad, surge un llamado urgente a la responsabilidad compartida entre las autoridades y los conductores de motocicletas. La situación actual, está marcada por un notable irrespeto a las leyes nacionales y ordenanzas municipales. Este escenario exige una intervención que trascienda la sanción y se enfoque en la preservación de la vida como valor supremo de la convivencia ciudadana.
Desde una perspectiva de imparcialidad, se reconoce que el ordenamiento vial es una tarea pendiente de la gestión pública; sin embargo, las deficiencias infraestructurales no justifican la transgresión de las leyes de tránsito vigentes. La ciudadanía debe ser el primer filtro de control, asumiendo una conducta ética que minimice los riesgos, mientras se establecen los mecanismos necesarios para la modernización de las señalizaciones y rutas en todo el municipio.
Finalmente, esta cruzada por la seguridad vial reclama a la contribución social de cada habitante para restaurar la convivencia. El objetivo es claro: reducir a cero las muertes evitables mediante una vigilancia compartida y un respeto absoluto a la vida. Mientras avanza el proceso de reordenamiento vial en el municipio, el comportamiento ciudadano al conducir debe ser la principal herramienta para salvar vidas, recordando que la libertad de tránsito termina donde comienza el peligro para el prójimo.

