Con el propósito de cultivar el respeto y cuidado a la naturaleza, el Movimiento Jardines y Viveros impulsó un reto ecológico que contempla la siembra inicial de 500 plantas para armonizar el medio ambiente en la región llanera. El presidente de la organización, Eduardo Rojas, detalló que esta iniciativa civil busca transformar a la agrupación en una gran fundación formal protectora del entorno natural. La jornada de arborización comenzó este lunes en la comunidad de Orupe y se desplegará de forma progresiva por el territorio hasta alcanzar la meta de árboles plantados para mitigar las altas temperaturas locales.
El plan de reforestación abarca la introducción de diversas especies arbóreas y tiene como eje central la integración activa de las instituciones educativas y las comunidades estudiantiles locales. Los coordinadores del proyecto señalaron que involucrar a los jóvenes es un paso indispensable para avanzar en la recuperación a largo plazo del ecosistema y la biodiversidad en las áreas intervenidas. Los técnicos ambientales del movimiento confirmaron que las tierras seleccionadas en la zona rural cuentan con las condiciones aptas para garantizar el crecimiento óptimo de los ejemplares botánicos plantados.
La organización civil enfatizó que el diseño de las jornadas responde a un esquema de paisajismo planificado que busca dotar al territorio de árboles frutales y de sombra que beneficien directamente a la población. Rojas concluyó que mejorar la calidad de vida de las personas requiere de un entorno humanizado que restablezca el equilibrio natural y devuelva la frescura a los espacios públicos urbanos y rurales. El movimiento prevé establecer alianzas estratégicas con viveros locales para garantizar el suministro constante de abonos y nuevas plántulas durante el desarrollo de la campaña.

