El síndrome o culpa del sobreviviente se ha consolidado como una de las condiciones psicológicas más recurrentes entre quienes presencian o experimentan eventos traumáticos, cobrando especial relevancia tras los recientes sismos registrados en el territorio venezolano. Al respecto, el psicólogo clínico y especialista en salud mental, Miguel Rodríguez, enfatizó la urgencia de eliminar el cuestionamiento personal destructivo que suele paralizar a los ciudadanos después de estas tragedias de origen natural. Según el experto, este cuadro clínico se caracteriza por la formulación frecuente de la interrogante: «¿Por qué yo sobreviví y mi familia o el prójimo no?», un pensamiento que, aunque resulta biológicamente natural en una primera fase de shock, limita severamente la capacidad de respuesta y resiliencia en momentos donde la acción comunitaria es crítica. Por ello, el profesional instó a la población a canalizar de forma consciente sus capacidades personales, transformando el sufrimiento interno en oportunidades de superación personal y en soporte logístico para los directamente afectados.
Rodríguez señaló que, más allá de los evidentes esfuerzos técnicos y financieros requeridos para la reconstrucción física de las infraestructuras colapsadas, el verdadero desafío estructural de la sociedad civil radica en volver a edificar la mentalidad colectiva. El abordaje psicoterapéutico propuesto se centra en fortalecer la solidaridad orgánica hacia el prójimo y en capacitar técnicamente a las comunidades para que aprendan cómo brindar primeros auxilios psicológicos y asistencia humanitaria efectiva a los sectores más vulnerables de la población. Para el especialista, la superación del trauma no debe ser un proceso netamente individual, sino una estrategia de salud pública donde quienes han logrado mantener la estabilidad emocional sirvan de anclaje para aquellos ciudadanos que aún presentan síntomas de estrés postraumático agudo o desorientación severa.
«Estamos aquí en pro de ayudar; mientras que muchas personas aún siguen en shock por lo vivido, otras han entrado en actividades de crecimiento y reconstrucción», añadió el psicólogo clínico al evaluar el comportamiento de la ciudadanía en las zonas de impacto sísmico. El especialista concluyó que el objetivo principal e inmediato de la intervención psicológica en situaciones de desastre es lograr que las personas salgan del mencionado síndrome de culpa. Esto permitirá transitar de la autocompasión pasiva a un accionar colectivo de apoyo mutuo bien coordinado, lo cual resulta indispensable para acelerar la estabilización social y el restablecimiento de la normalidad en las regiones afectadas.

