La presidenta encargada Delcy Rodríguez, aseguró este domingo en cadena nacional que el reciente convenio energético firmado con Estados Unidos representa un punto de inflexión decisivo para reactivar la industria petrolera local. La mandataria enfatizó que el plan busca transformar las reservas del país en bienestar directo para la población mediante la inyección de capital, tecnología e infraestructura extranjera. Frente a los cuestionamientos de diversos sectores, Rodríguez aclaró de forma categórica que Venezuela mantiene intacta la propiedad y la soberanía absoluta sobre sus recursos naturales frente al impacto de las sanciones.
«Tener recursos bajo tierra no es suficiente si no se traducen en producción, ingresos y servicios públicos», advirtió la jefa de Estado al recordar que la nación posee las mayores reservas de crudo del planeta. El Ejecutivo nacional argumentó que la meta central de esta alianza estratégica es generar desarrollo, empleos estables y solidez económica a mediano y largo plazo. La posición oficial responde de manera directa a las demandas de transparencia de organizaciones políticas, enmarcando la negociación como una necesidad financiera para el aparato productivo nacional.
El acuerdo binacional, diseñado con una vigencia de 25 años, proyecta el desarrollo conjunto de 17 campos estratégicos para superar una meta de producción de 1,5 millones de barriles diarios. Bajo un esquema financiero calculado sobre una base de 65 dólares por barril, el Estado venezolano prevé percibir un total de 209.335 millones de dólares en ingresos directos. Esta fórmula económica garantiza que 19 dólares por cada barril producido ingresen de forma neta a las arcas públicas para el financiamiento de proyectos nacionales.
Fuente: Alocución en cadena nacional de la presidenta (E) de la República, Delcy Rodríguez

