Las estadísticas reflejan que el 60% de las discapacidades certificadas por el Consejo Nacional para las Personas con Discapacidad, (Conapdis) son ocasionadas por accidentes de tránsito, en donde los involucrados resultan con daños a la salud y lesiones físicas que afectan su calidad de vida y la del entorno familiar.
Ante el aumento de cifras, la iniciativa de concienciación y prevención vial dió paso a la campaña » Un minuto de imprudencia, toda una vida de discapacidad» emprendida por el Conapdis conjuntamente con la Fundación Misión José Gregorio Hernández, la FANB y los organismos de seguridad y prevención.
Para alertar a los conductores, motociclistas y peatones sobre el peligro de infringir las normas de tránsito y las secuelas irreparables, este miércoles 9 de septiembre, frente al hospital general de San Carlos «Dr. Egor Nucete» un grupo de funcionarios llevaron a cabo la toma de calle con charlas de orientación y sensibilización.
«Esta campaña se hace en los 24 estados del país por lineamientos de la presidenta del Conapdis Aurelia Salcedo y el coordinador estadal Franklin Salas», explicó Luis Castrillo, certificador del municipio Ezequiel Zamora.
Las recomendaciones están dirigidas a quienes se movilizan en moto, tanto conductores como acompañantes, en cuanto al uso del casco, número de personas, cumplimiento de las normas, límites de velocidad a fin de no incurrir en imprudencias que deriven en discapacidades físicas motoras permanentes.
Castrillo, precisó que muchas veces la persona no nace con la discapacidad, sino que adquiere la discapacidad. Tras un accidente de tránsito tiene pérdida de un miembro superior, inferior, hombro derecho, izquierdo, pérdida de visión, pérdida auditiva. ¿Qué es lo que recomendamos? que las personas tomen conciencia.
Por su parte, Miguel Reyes, promotor social de la Misión José Gregorio Hernández, recalcó el incremento de las discapacidades adquiridas por accidentes automovilísticos. Señaló que la mayoría de personas que tienen motos o vehículos no respetan las leyes de tránsito, usan una moto, que no saben conducirla.
«Comerse una flecha, dar vueltas en U en un semáforo, acelerar más de lo debido, ir contravía, puede costar toda una vida de discapacidad, ya sea por una caída o un derrape. Una moto no es un juguete», subrayó.

