El fenómeno de El Niño está provocando temperaturas récord de hasta 40 grados centígrados en el Caribe colombiano, lo que llevó al Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) a decretar la alerta roja en toda la región debido a sensaciones térmicas que superan los 55 grados. La emergencia climática está causando graves perjuicios en la salud de la población, con un incremento del 25% en las consultas médicas por golpes de calor y deshidratación en ciudades clave como Barranquilla y Cartagena de Indias. Paralelamente, la fuerte sequía amenaza la generación hidroeléctrica y el suministro de agua en el país, forzando ya la implementación de racionamientos en urbes como Medellín ante el descenso crítico de los embalses.
Frente a esta crisis, las administraciones locales del norte de Colombia han puesto en marcha medidas de mitigación urgentes que combinan el paisajismo con soluciones de enfriamiento local. La Alcaldía de Barranquilla anunció la creación de una red de refugios climáticos urbanos en parques y plazas que incorporan vegetación, puntos de hidratación, nebulizadores y sistemas de aspersión para ofrecer confort térmico a los ciudadanos. Por su parte, el gobierno distrital de Cartagena activó la campaña «Pilas con el Niño» para capacitar a las comunidades ante el elevado riesgo de incendios forestales y coordinar los protocolos de emergencia en los centros de salud por la alta afluencia de pacientes.
La situación también ha desatado un fuerte debate político y social debido a las medidas de ahorro impuestas por el Gobierno nacional, las cuales penalizan económicamente a los usuarios que aumenten su consumo promedio de electricidad. Mandatarios y funcionarios locales, como el alcalde barranquillero Alejandro Char y la directora de Gestión del Riesgo de Cartagena, Gabriela Tinoco, han exigido un enfoque diferenciador para el Caribe, argumentando que el uso de ventiladores y aires acondicionados es una acción de supervivencia y no un lujo en una región que experimenta un calor extremo, a diferencia de la zona andina. Los expertos advierten que este evento de El Niño va camino a ser el más intenso desde 1950 y podría prolongarse hasta bien entrado 2027, profundizando el impacto en la producción agropecuaria y la economía familiar.
Fuente informativa: Comunicados oficiales del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam)

