El auge global de las plataformas digitales ha transformado los feeds de las redes sociales en el primer consultorio al que acuden millones de personas, una tendencia confirmada por un estudio del Pew Research Center que revela que la mitad de los adultos estadounidenses menores de 50 años se informan sobre bienestar a través de influencers o pódcasts. Sin embargo, la investigación advierte que menos del 20% de estas cuentas pertenecen a profesionales de la salud, mientras que el resto está liderado por creadores sin aval clínico. Esta desconexión ha generado que un 20% de los usuarios consuma información que contradice directamente a sus médicos de cabecera, prefiriendo la «vulnerabilidad» y las anécdotas personales sobre la evidencia científica comprobada.
En Venezuela, la respuesta de la comunidad científica frente a esta ola desinformativa y de ejercicio irregular ha sido contundente. La Sociedad Venezolana de Medicina Interna (SVMI), presidida por la doctora Mariflor Vera, encendió las alarmas tras denunciar que la difusión de remedios sin sustento ha provocado que pacientes crónicos suspendan tratamientos vitales seducidos por promesas de internet. Asimismo, la Sociedad Venezolana de Ultrasonido en Medicina (AVUM), representada por los doctores Ninoska Quijada y Jesús Veroes, rechazó de forma categórica las campañas virales que instan a suspender el control ecográfico prenatal bajo premisas anticientíficas, catalogando estas acciones como un atentado a la salud pública y un delito de intrusismo.
La alerta local se intensificó tras las polémicas declaraciones del influencer venezolano Gianpiero Fusco, quien en sus plataformas aseveró de manera infundada que el ultrasonido es dañino para los fetos, interfiriendo así con la vigilancia médica del embarazo. Frente a esto, la comunidad médica reiteró que la ecografía obstétrica no emplea radiación ionizante, sino ondas de sonido de alta frecuencia, por lo que constituye un método seguro y preventivo consagrado jurídicamente en el artículo 41 de la Lopna. Los especialistas enfatizaron que la salud no es contenido de entretenimiento y exigieron responsabilidad ética ante discursos que promueven diagnósticos tardíos o la desatención médica formal.
Fuente: comunicados oficiales emitidos por la Sociedad Venezolana de Medicina Interna (SVMI) y la Sociedad Venezolana de Ultrasonido en Medicina (AVUM)

