Las dietas ricas en azúcares y grasas provocan desequilibrios metabólicos que pueden alterar la coordinación del crecimiento y la producción hormonal durante el desarrollo, según concluye un estudio del Instituto de Investigación Biomédica (IRB Barcelona) realizado en moscas del vinagre (Drosophila melanogaster). El trabajo, publicado en la revista Current Biology, revela concretamente que los macrófagos —células del sistema inmune— actúan como sensores del estado fisiológico y, ante un exceso de azúcar, envían una señal al órgano endocrino para que reduzca temporalmente la producción de la hormona que desencadena la metamorfosis. Los autores del hallazgo explicaron que estas células conectan de forma directa las señales nutricionales externas con la fisiología global del organismo.
En condiciones normales de laboratorio, las larvas completan esta fase de crecimiento en unos cinco días. Sin embargo, al ser sometidas a una dieta rica en azúcar, los macrófagos provocan que el proceso se alargue hasta los seis o siete días para ganar tiempo y permitir que el insecto alcance la fase adulta en mejores condiciones físicas. Para demostrar este mecanismo de adaptación, los investigadores bloquearon experimentalmente la señal molecular (Dpp) de los macrófagos, lo que provocó que las larvas maduraran antes y redujeran ese retraso defensivo, dando como resultado moscas de un tamaño significativamente menor al promedio.
La investigación concluye que el sistema inmune no solo responde a infecciones o daños físicos, sino que también ejerce una función de vigilancia interna capaz de ajustar el ritmo del desarrollo cuando las condiciones nutricionales no son óptimas. Aunque el trabajo científico no establece un mecanismo biológico equivalente en los seres humanos, los expertos señalan que el descubrimiento plantea nuevas e importantes preguntas clínicas sobre cómo las dietas modernas ricas en azúcar, la obesidad o la resistencia a la insulina podrían influir directamente en la regulación hormonal durante las etapas de crecimiento de los niños y adolescentes.
Fuente: Instituto de Investigación Biomédica (IRB Barcelona) / Revista Current Biology

