jueves, noviembre 5, 2026
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Entre El Tiramuto y Las Tetas. Donde la verdad no se oculta. La vigencia de Rómulo

Thibaldo Mijares Olavarrieta (OPINIÓN)

Ante el incremento del odio y la violencia propiciado por el fanatismo del régimen chavista, donde cotidianamente corre la sangre entre hermanos, ante la intolerancia y la indolencia, viene a la memoria la figura de Rómulo Betancourt.

Tenía expresiones para todo en los menesteres de la política, manera de decir las cosas que hicieron fortuna y se quedaron grabadas en las mentes de muchos venezolanos. Una vez dijo: “Dejemos la lucha cainitica”. Tiempo después fue quien uso primero las palabras “canibalismo político”, lo decía acaso por experiencia propia, vamos a la historia, porque Rómulo fue un gran peleador de la comarca.

Era un adolescente en Curazao y ya se estaba querellando con Gustavo Machado y de la plaza mientras le lanzaba pedradas a Vallenilla Lanz y no descansaban en la lucha contra Gómez. En esa época, poco después de su regreso a la patria, entro en conflicto con López Contreras, y acuño esta frase ante el Congreso gomecista: “Vamos a aceptarlo con un pañuelo en la nariz”. Por eso lo atacaron Otero Silva y Jovino, que querían otro Congreso a través de elecciones populares.

Rómulo se quitó de encima la chapa de comunista que le tenían, después de militar activamente en el PC de Costa Rica, para ello se trenzo en animosas polémicas con Migue Otero Silva, Irazábal y Rodolfo Quintero en esa oportunidad dijo que no iría a frentes que equivalían a “un menestrón político” y a la sazón bautizo el gobierno de López Contreras con el remoquete de “quinquenio socarrón”.

Era Betancourt, líder de latiguillos terribles. A Uslar Pietri le recordó furiosamente, “el camino vergonzante a Maracay, la amistad con los muchachos Gómez”. Sin embargo, Rómulo quiso hacer las paces con López Contreras y le escribió una carta amistosa, desde su exilio en Chile. López no le contesto y siguió llamándolo. Frente al Gral., Medina Angarita fue implacable y dijo que el PDV (Partido de Medina) eran “las bolivarianas re encauchadas”.

El 18 de octubre de 1945 con la caída de Medina escalo por primera vez la presidencia de la Republica. En esta etapa tampoco vario su lenguaje y abrió cuatro frentes con sus correspondientes remoquetes “los tumbaitos de López y Medina” y a los urredistas que seguían “al cadáver insepulto”, contra “los falangistas” de COPEI y contra los que recibían “el oro de Moscú”, los comunistas.

Pero en el nuevo destierro después de la caída de Gallegos, fue infatigable contra los que llamo “los jenízaros del despotismo” y llamo “felón” a Delgado Chalbauo y “sátrapa” a Pérez Jiménez. Hay la anécdota de cuando su antiguo amigo y ministro del régimen dictatorial. Martín Araujo renuncio a la embajada en Washington, alcanzo a decir: “Como estará la vaina de podrida, que hasta las ratas abandonan el barco”.

Pero su libelo mayor contra las dictaduras lo constituye su obra “Venezuela política y petróleo”, donde pone en la picota con su hiriente pluma a los enemigos de su partido y a los servidores de la usurpación y cultores de la demagogia. Con la caída de la dictadura Perejimenista, en febrero de 1958 regresa al país con la bandera de la paz y el entendimiento. Gana las elecciones y en su primer mensaje al Congreso aflora de nuevo su espíritu guerrero con la despiadada sátira a los comunistas, marco pelea a muerte con Fidel Castro y de allí estallo la subversión de izquierda y castrense con la intervención cubana, donde hubo 14 insurrecciones, que fueron derrotadas por el caudillo sin que le temblara el pulso, ese si tenía cojones.

De allí se dispuso atentar contra su vida, y luego del fracaso del atentado dijo: “Volvamos al espíritu del 23 de enero”. Y sello el pacto con COPEI, de la lucha cainita, al entendimiento con el adversario. Solo Jovito hizo mutis por el foro. Rómulo practico en esos años una línea política habilísima y desconcertante para sus enemigos, vencidos con el frente militar, en la calle y a los mercenarios del castro comunismo (ahora con libre entrada).

En adelante asumió echar el resto contra las dictaduras y el comunismo, emprendiendo su estrategia para sacar a Prieto del partido, con una nueva actitud de acercamiento a las fuerzas que había adversado. Ese es el hombre de carne y hueso, que nunca transigió con Jovito. Uslar, Pérez Jiménez y a quien Fidel Castro nunca logro engañar. Pasión demoledora contra las dictaduras y el comunismo y visión de estadista, que hizo la paz a su manera, segrego a la izquierda, domino a la cachucha. Dios es bueno y justo, que los bendiga y los proteja. P/D ahora vamos con VAMOS VAMOS VENEZUELA en la ciudad de Tinaquillo

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