Luego que Estados Unidos incautara el petróleo de un carguero procedente de Venezuela y que formara parte de la llamada flota fantasma, buques que transportan el crudo de países sancionados por la comunidad internacional, como Rusia, Irán y Venezuela. La maniobra encendió las alarmas sobre sus posibles consecuencias y fue seguida de un mensaje del propio Donald Trump revelando su nueva estrategia.
«Por el robo de nuestros activos y por muchas otras razones, incluyendo el terrorismo, el narcotráfico y la trata de personas, el régimen venezolano ha sido designado como «organización terrorista extranjera». Por lo tanto, hoy ordeno un «bloqueo total y completo» de todos los buques petroleros sancionados que entren o salgan de Venezuela».
Las implicaciones de la medida adoptada por Donald Trump tienen un efecto económico directo sobre Venezuela. Esta medida pretende estrangular la capacidad económica del gobierno de Maduro para hacerlo zozobrar. Es avanzar un paso más respecto a lo que son los ataques sobre embarcaciones frágiles descritas como narcolanchas.
Venezuela tiene las reservas de crudo más grande del mundo. Por eso, cuando se supo sobre lo dispuesto por Estados Unidos contra los cargueros de petróleo, se temió que el valor de este combustible en el mercado se disparara.
Desde que la administración Trump comenzó la presión contra Venezuela , se ha cuestionado la legalidad de las acciones emprendidas. Sobre todo, se debate el amparo que estas tendrían dentro del derecho internacional.
Algunos expertos en materia internacional destacan que, Estados Unidos está actuando en base a sus prioridades. Su unilateralismo responde a sus definiciones nacionales internas. Este bloqueo a cargueros no tiene respaldo en el derecho internacional, es un mecanismo que fue muy utilizado por las potencias europeas en el siglo XIX, y en América Latina también se usó en la década de los 90. Pero era un momento donde el derecho internacional no tenía los progresos que tiene ahora. Y aun así, se está haciendo a un lado lo estipulado en el derecho internacional, se está volviendo a una situación colonial, típica de la época dorada del imperialismo del siglo XIX.
DW

