El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, escaló este miércoles su ofensiva contra el gobierno venezolano al reclamar formalmente la devolución de los derechos energéticos y activos de empresas estadounidenses en el país caribeño. Desde la Base Aérea Andrews, a las afueras de la capital, el mandatario republicano denunció que estos recursos fueron arrebatados «ilegalmente» y exigió su restitución inmediata. «Nos quitaron todo nuestro petróleo no hace tanto; expulsaron a nuestras empresas y los queremos de vuelta», sentenció el jefe de Estado ante los medios de comunicación.
Estas declaraciones marcan un punto de inflexión en la política exterior de la Casa Blanca hacia Caracas, enfatizando la recuperación de las concesiones y territorios previamente operados por compañías de EE. UU. Trump subrayó que, a pesar de la vasta riqueza petrolera existente en Venezuela, la salida forzada de la industria estadounidense ha generado una deuda de soberanía económica que su administración pretende saldar. «Nos quitaron nuestros derechos petroleros y los queremos de vuelta», insistió, vinculando directamente la permanencia del conflicto diplomático a la entrega de dichos bienes.
La postura del mandatario se produce apenas 24 horas después de que ordenara un bloqueo naval total para impedir la entrada y salida de buques petroleros sancionados de aguas venezolanas. Esta medida de fuerza busca asfixiar la logística de comercialización de crudo del gobierno de Nicolás Maduro, utilizando la presión militar para forzar la devolución de los activos reclamados. Con esta estrategia, Washington busca no solo un cambio de régimen, sino asegurar el control de los yacimientos que considera propiedad legítima de sus corporaciones energéticas.

