El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo este miércoles que estaba “emocionado” de que los rehenes fueran liberados en virtud de un acuerdo entre Israel y Hamas, conseguido gracias a la “tenaz y meticulosa” diplomacia de Washington para alcanzarlo.
Tanto Biden como el presidente electo Donald Trump se atribuyeron el mérito de que Israel y Hamas aceptaran el acuerdo después de que la Casa Blanca incluyó al enviado de Trump para Medio Oriente en negociaciones que se han prolongado durante meses.

Trump no perdió tiempo en afirmar que él era la fuerza impulsora detrás del acuerdo, cuyos detalles finales aún se estaban ultimando, según la oficina del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
Trump agregó que su enviado entrante para Medio Oriente, Steve Witkoff, continuará “trabajando estrechamente con Israel y nuestros aliados para garantizar que Gaza nunca más se convierta en un refugio seguro para terroristas”.
Biden destacó en un comunicado que se alcanzó un acuerdo bajo “los contornos precisos” de un plan que presentó a fines de mayo.
Nancy Okail, directora del Centro de Política Internacional con sede en Estados Unidos, dijo que la aceptación del acuerdo frente a la insistencia de Trump de que haya un cese del fuego cuando asuma el cargo la próxima semana “muestra irónicamente cuán efectiva puede ser la presión real para cambiar el comportamiento del gobierno israelí”.
Jonathan Panikoff, director de la Iniciativa Scowcroft de Seguridad en Oriente Medio del Atlantic Council, dijo que Biden merece elogios por seguir impulsando las conversaciones a pesar de los repetidos fracasos. Pero las amenazas de Trump a Hamás y sus esfuerzos a través de Witkoff para “engañar” a Netanyahu también merecen reconocimiento, dijo.
La abierta aceptación por parte de la administración Biden de la participación del equipo entrante de Trump en las conversaciones se basó en mucho más que la influencia del presidente electo sobre Netanyahu y sus amenazas de que habría “un infierno que pagar” si no se llegaba a un acuerdo antes del día de la toma de posesión, que es dentro de cinco días, dijeron tres funcionarios estadounidenses actuales.
Fuente: AP

