El estado de Florida, reconocido por su clima tropical, enfrenta una de las contingencias climáticas más severas de los últimos quince años con temperaturas que han rozado los 0 °C en ciudades como Miami y Fort Lauderdale. Este descenso abrupto, el más intenso registrado desde 2010, ha provocado un fenómeno inusual que acapara la atención global: la caída masiva de iguanas verdes desde los árboles. Debido a su naturaleza de sangre fría, estos reptiles entran en un estado de parálisis temporal o hibernación cuando el termómetro baja de los 10 °C, perdiendo el agarre de las ramas y quedando inmóviles en calles y jardines, lo que ha generado una ola de contenidos virales en redes sociales.
A pesar de su apariencia inerte, los expertos aclaran que la mayoría de estos ejemplares no están muertos, sino en un estado de letargo profundo a la espera de que el calor regrese para reactivar sus funciones vitales. Sin embargo, la situación ha tomado un matiz polémico tras las recientes recomendaciones de las autoridades locales. El Gobierno de Florida ha instado a los residentes a aprovechar este estado de inmovilidad para «eliminar humanamente» a las iguanas, debido a su estatus de especie invasora que causa daños significativos a la infraestructura y al ecosistema autóctono del «Estado del Sol Radiante».
Esta crisis climática no solo ha alterado la vida silvestre, sino que ha puesto a prueba la resiliencia de una infraestructura urbana poco habituada a las heladas. Mientras los habitantes documentan el fenómeno de las «iguanas congeladas», las organizaciones de protección animal y las agencias ambientales mantienen un monitoreo constante sobre el impacto a largo plazo de esta ola de frío. Se espera que las temperaturas comiencen a recuperarse hacia finales de la semana, lo que pondría fin a la parálisis de los reptiles que logren sobrevivir a la exposición prolongada y a las medidas de control poblacional sugeridas por el estado.
Fuente: Comisión de Conservación de Vida Silvestre de Florida (FWC)

