En una jornada marcada por la celeridad legislativa, el Congreso de la República de Perú aprobó este martes la destitución del presidente interino, José Jerí, alegando inconducta en sus funciones y falta de idoneidad para el ejercicio del cargo. La moción de censura se consolidó con una mayoría de 75 votos a favor, 24 en contra y tres abstenciones, poniendo fin a un mandato breve que comenzó tras su ascenso desde la presidencia del Legislativo en octubre pasado. El proceso, ejecutado bajo la modalidad de juicio político «relámpago», refleja la persistente fragilidad institucional que atraviesa la nación andina.
La remoción de Jerí lo convierte en el séptimo jefe de Estado que desfila por el Palacio de Gobierno en apenas una década, un dato que subraya la recurrente crisis de gobernabilidad en el país. Durante el debate, las bancadas a favor de la vacancia argumentaron que la gestión del mandatario saliente carecía de la solvencia ética necesaria para liderar la transición, mientras que el sector minoritario calificó la medida como un apresuramiento que debilita aún más la democracia. Esta decisión parlamentaria activa de inmediato los mecanismos de sucesión constitucional para evitar un vacío de poder.
La noticia ha generado reacciones inmediatas en los mercados financieros y en la comunidad internacional, que observa con cautela la rotación de liderazgos en Lima. Se espera que en las próximas horas el Congreso tome juramento a un nuevo sucesor, en un intento por estabilizar el clima social y político de cara a los próximos desafíos económicos del país. Por ahora, el ambiente en las afueras de la sede legislativa permanece bajo vigilancia policial, a la espera de declaraciones oficiales del gabinete saliente y de la junta directiva del parlamento.
Fuente Informativa: Agencia de Noticias Andina

